Por imperativo legal

Cunde el mal ejemplo. Ayer vimos como los diputados del Congreso juraban o prometían sus cargos, sorprendiéndonos con que –en esta ocasión- no solo usaban el latiguillo de “por imperativo legal” los herederos de Herri Batasuna (lo cual es no lógico, pero sí consecuente), sino el resto de la pléyade independentista, con PNV y Esquerra Republicana a la cabeza, excepción hecha de CiU. Por mi parte, lejos de quedarme en calificaciones de “jolgorio de creatividad” (Gaspar Llamazares) o “circo” (Rosa Díez) y con independencia de la carta de naturaleza que el Tribunal Constitucional dio a aquellos que participan de las instituciones para cargarse el sistema, cuando autorizó y justificó el uso de tal latiguillo, creo que es de sentido común pensar que –pluralismo político aparte- si se utiliza la coletilla, no es con mero ánimo de floritura u ornamento, sino simplemente para negar la mayor, de forma sibilina.

Existe un vicio del consentimiento ante la ausencia de una voluntad sana, que tiene el objetivo de falsear, adulterar o anular dicha voluntad, lo cual obviamente compromete su eficacia. La voluntad queda excluida cuando el consentimiento en su forma exterior está viciado.

 Así, no podemos más que concluir que el sometimiento “por imposición” al juramento o promesa, es decir,  “porque me obliga la ley”, no es más que la exhibición descarada de la falta de voluntad de acatar lo que se jura o promete. En otras palabras: “yo esto, libremente y voluntariamente, no lo haría”.

Además de la frasecita de marras, también hubo ayer quien nos sorprendió con prefacios como “sin renunciar a mis principios republicanos” o pidiendo (en catalán) una Constitución independiente para Cataluña. Muy bonito todo y muy agradable para su grey, pero en resumidas cuentas poniendo de manifiesto una proverbial falta de respeto a la institución, que ignoro por qué motivo se permite.

¿Alguien imagina que se le iba a admitir a un aspirante a nuestra nacionalidad, jurar o prometer fidelidad al rey y obediencia a la constitución y a las leyes, sometiendo el compromiso a sus intereses particulares? ¿Imagináis un “juro fidelidad al rey y acatar las leyes de este país, sólo porque me obligáis a hacerlo”? El encargado del Registro Civil le diría que marchara con viento fresco, supongo.

En este país nuestro en el que sistemáticamente exacerbamos los derechos y garantías, (supongo que como penitencia por los largos años de dictadura), habremos de pechar con esto y no descartar que en el futuro los diputados juren o prometan el cargo por Snoopy  sin que ello traiga la más mínima consecuencia.

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Una respuesta a Por imperativo legal

  1. José Carlos dijo:

    Querido Ricardo, como bien sabes he estado recientemente unos días en Londres. El sábado me fui a visitar el Parlamento, que está ubicado en ese precioso y majestuoso edificio del Palacio de Westminster. Bien, durante esta visita nos explicaba la guía que para poder entrar allí formando parte del gobierno o de la oposición, todos los participantes debían jurar lealtad a la Reina y sobre todo es juramento les obligaba a respetar y hacer respetar sus leyes. Los parlamentarios del Sinn Fein no entran al parlamento nunca porque se niegan a realizar este juramento. El juramento es el mismo para todos los miembros del parlamento. Sin coletillas, sin prefijos y sin sufijos. Es un juramento tipo exactamente igual para todo el mundo y al que la añada o le quite algo se le prohibe la entrada.
    Ante esta lección de democracia y de soberanía tan sólo me queda felicitar al pueblo británico. A los que están en contra del Sinn Fein porque son capaces de defender sus principios y hacerlos cumplir y a los del Sinn Fein por ser consecuentes con su ideología y no hacer un juramento impuesto y ser fieles a sus principios.
    No soporto la falsa hipocresía instalada en España donde Barden llega a recoger un premio que le otorga y le entrega nuestra Reina y aparte de ir sin corbata saltándose el protocolo exigido, antes de recoger el galardón se permite indicarle a Doña Sofía que él es republicano. Pues mire si usted es republicano exíliese o como mínimo y por vergüenza torera decline dicho premio. A ver si Bardén tiene huevos ( ya que es tan chulito ) de ir a una entrega de los Oscars sin su debida corbata. No lo dejarían entrar.

    Y lo dejo aquí porque me caliento. Un abrazo

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