Llueve

Llueve. Con el cielo encapotado y el día desapacible, es un buen momento para sentarme frente al ordenador y retomar la escritura de un post, que tengo abandonada desde hace tiempo. Me pongo smooth jazz de fondo y comienzo. Es un buen día para realizar un símil con la noticia estrella. Tal como la lluvia ha llegado como una buena noticia, por ser ya tan ansiada; pero dejando un ambiente gris y lóbrego, así ha ocurrido con el anuncio realizado por la banda etarra, comunicando su cese en el uso de la violencia armada.

Es una buena noticia, sí, pero no se produce como todos hubiéramos querido. Comenzando por la fecha, curiosamente cercana a los comicios, continuando por el formato repugnante consolidado en un papel cuya lectura recomiendo a todos, en el que vomitan los terroristas todas sus consignas, y finalizando porque a nadie se le escapa que estas cosas nunca ocurren gratis. Todos sabemos ya que vamos a tener que ver muchas situaciones lamentables en el futuro y que la humillación de las víctimas será severa. Se les pide generosidad, e incluso se les pide que no intervengan (como ha hecho la familia de Enrnest Lluch, en una curiosa paradoja, ya que ellos mismos están interviniendo al decir eso), pero resulta evidente que si somos mínimamente honestos, jamás podrá excluirse a quienes realmente han sufrido esta barbarie en primera persona.

Lo que en definitiva se nos está presentando como una derrota de ETA, o como una victoria de la democracia, no es ni una cosa ni otra. Es en cualquier caso el inicio de un tortuoso camino hasta la eliminación definitiva de esta banda terrorista que con eufemismos kofianianos, llamaremos pronto grupo separatista. Miremos el lado positivo. No habrá más muertes.

Al menos creo que si la idea en algún momento ha sido sacar rendimiento político por el partido en el gobierno, este ha quedado desactivado por la pronta intervención de la oposición señalando que no han existido concesiones a la banda (mentiras con sentido de estado). Se acabó. Ya no veremos ese enfrentamiento dialéctico con el que probablemente contaba Rubalcaba, que preveía un ambiente de crispación en el sector del PP a resultas de los modos en que esto se ha producido.

Dispongámonos a ver acercamientos de presos, prontas excarcelaciones, cambios jurisprudenciales sobre el cumplimiento de las penas …

Pero no perdamos nunca la memoria. La sangre de los que fueron vilmente asesinados nos mancharía para siempre si permitiéramos el olvido.

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3 respuestas a Llueve

  1. Pingback: Un día en las carreras | Blog de Carlos Abehsera

  2. Pableitor dijo:

    Evidentemente es un tema complejo…
    Por muy mal que me caiga el Sr. Maquiavelo, hay que reconocerle su aportación al “principio” del fin del terrorismo en su última etápa como ministro del interior (como tú bien dices por lo menos ya no van a volver a matar, que no es poca cosa). Eso no quita que otros muchos también han tenido una gran relevancia en la historia con respecto a lo que ahora vivimos (se me viene a la cabeza Mayor Oreja, por ejemplo).
    Desgraciadamente y dándote de nuevo la razón, las formas no han sido las que todos esperábamos, y lo importante ahora es que la historia se escriba de manera objetiva (que más de 800 muertos son muchos muertos, se mire por donde se mire) y no al son del signo político de turno en el poder.
    Muy buen post.

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