A Pocketful of Holes and Dreams

Esta es la historia –real- de Jeff Pearce, el hombre que se convirtió en millonario, siendo analfabeto. Cuando a los 17 años puso su propio negocio, consciente de que nadie lo contrataría al no saber leer ni escribir, no contaba con que su éxito sería fulgurante. Tras comenzar de niño vendiendo en el mercado para ayudar a su madre a dar de comer a sus cinco hijos y su padre alcoholico, decidió iniciar un negocio y abandonar la escuela en la que jamás logró aprender nada. Era disléxico y, en los años 60, la ignorancia acerca de esta disfunción hacía que aquellos que la padecían fueran simplemente tildados de torpes y ridiculizados. Así que –como digo—abandonó la escuela sin saber escribir ni su nombre. Esto le supuso verse abocado a llevar una doble vida de rico hombre de negocios, simultaneada con la de ignorante incapaz de leer un libro. Consciente de ello, vivía angustiado, sacando adelante los negocios con la ayuda de su mujer, que le acompañaba a todas las reuniones de trabajo por si había que rellenar algún formulario o a las comidas de negocios, en las que ella leía la carta y le decía: “mira cariño, tienen la carne que te gusta” o “yo elijo el vino. Mi marido es un desastre eligiendo” … Su mundo acabó por derrumbarse cuando su hija lo desenmascaró la noche en que le pidió que le leyera un cuento y él comenzó a inventárselo. La niña se dio cuenta y él empezó a llorar, pensando que “Habría dado todas mis riquezas en ese momento por ser capaz de leerles un cuento a mis niñas“.

Jeff  acumuló una considerable fortuna, aunque en realidad no era feliz, pues se sentía culpable de ser un ignorante, recordando lo que su maestra siempre le había dicho: que sería un inútil. Así que, cuando en el año 1992 perdió todo lo que tenía en la crisis, pensó que era el justo castigo a su ignorancia.

Sin embargo, tras un momento inicial de angustia en el que incluso pensó en suicidarse, decidió salir adelante y, comenzando de cero, volvió a convertirse en millonario en los siguientes diez años. Recibió el trofeo de Minorista Destacado del Año en Liverpool y, esa noche, confesó a sus hijas su analfabetismo. Y ellas, ya mayores, rememoraron ese extraño momento en que,  cada fin de semana, cuando su padre las llevaba al parque, compraba los periódicos como los demás padres, pero disimuladamente los tiraba a una papelera cuando nadie lo miraba. Después, se retiró de los negocios y finalmente aprendió a leer y a escribir. Ha publicado el libro A Pocketful of Holes and Dreams (Un bolsillo lleno de agujeros y sueños) y con él pretende recorrer universidades y escuelas con el fin de animar a los que pasan por lo que él pasó, y enseñarles que tienen el futuro en sus manos.

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