Otro día de AVE

De nuevo en el AVE. Hace tiempo escribí un post desde el tren, aunque más que nada fue una prueba. En esta ocasión, no es que tenga mucho más que escribir, pero el tedio del viaje dispone que es el momento de teclear ( mentira, es otra prueba: el IPad que me trajeron los Reyes … 😉 . El día comenzó temprano. A las 5:00. No importa. Llegas al AVE de las 6:20 y de nuevo a dormir. A las 9:00 en destino. El metro funciona como la seda. Trece paradas en menos de treinta minutos y al juzgado. Audiencia Previa sin sobresaltos y reunión (he tenido incluso tiempo para tomar algo con un amigo que tiene su despacho junto a los juzgados, aunque no para comer con otro, por obligaciones laborales). Ahora, ya de vuelta, piensa uno como siempre en la máquina del tiempo. La hora prevista de vuelta son las 19:00. Es decir, en unas doce horas has trabajado, comido, viajado más de 1200 kilómetros y vuelto. No hay que retroceder mucho en el tiempo para darse cuenta de que esto era una especie de heroicidad. Ahora es el pan nuestro de cada día. Y lo más curioso es que uno se encuentra gente en el tiempo, no en el espacio. Saludas a alguien que sólo hace unas horas saludaste a 600 kilómetros de distancia. Vuelve también. No se, siempre me choca acordarme de aquellos que no habían salido del pueblo hasta que hicieron la mili. Ahora no hay distancias, no hay tiempo. Es una cuestión de trabajo. Esto es lo que hay. El amigo que me he encontrado mañana va a La Coruña ( nótese que no digo A Coruña). Un avión y ¡flus! allá que te plantas …Aunque algunos de vosotros recorréis miles de millas alrededor del mundo, a mi esto aun me admira. La admiración es es origen del aprendizaje, como dijo Sócrates y a mi me encanta aprender.

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Una respuesta a Otro día de AVE

  1. Inspiración dijo:

    Si, curioso el concepto en la actualidad de “distancia”. Lejos, cerca, todo está al alcance de un vuelo, un ave.
    No obstante, no puedo evitar recordar los viajes en tren de 24 horas, de sur a norte, en los que veías pasar los árboles a una velocidad que ahora sería de risa.
    Cuando pienso en un “tren”, recuerdo mi niñez, y que la zona que me gustaba más que atravesase era la zona de valencia, con huertas, y el traqueteo, que acostada en la litera, se hacia acogedor.
    La rápidez, me hace recordar la corriente “slowin”; ir más despacio. Menos es mas.

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